Desmontar el portátil: sudor, paciencia y un poco de valor

Desde pequeño me ha gustado el destripar aparatos, abrirlos, verlos funcionar, quitarles alguna pieza y observar qué pasa para averiguar qué función tiene la pieza que tengo en la mano, ponerlos al límite de sus capacidades… Lo saben de primera mano los tres ordenadores de sobremesa que han pasado por mi escritorio y han sido víctimas de mi destornillador (y uno de mis móviles).
Creo que por ello me hice informático, para tener escusa para poder desmontar un cacharro a la mínima.

El único aparato que se me ha resistido siempre ha sido mi portátil, un Dell Inspiron 6400. Por lo delicado que es un portátil, lo máximo que me he atrevido a quitarle ha sido la batería, el módulo bluetooth y el disco duro. Tres cosas de fácil acceso (el bluetooth está situado en una tapadera oculta tras la batería).
El pobre tiene ya casi tres añitos y la vejez se empieza ha notar. Lo más evidente no son los rayones, lo tengo cuidado y apenas tiene, ni la pintura, sino las bisagras de la pantalla. Tras tanto tiempo de uso continuo en casa, en el instituto, el trabajo y a veces también en casa de mis amigos, es normal que la pantalla empiece a resentirse. Le envié una consulta al servicio técnico de Dell preguntando por lo que me podría costar un cambio de las bisagras y el tiempo que tardaría en ser reparado. Al par de días me contestaron con un mail en el que me invitaban a hacer bricomanía, como, obviamente, el portátil no está en garantía me dicen que podría intentar desmontar la placa de plástico que hay justo bajo la pantalla y apretar los tornillos que fijan la LCD.

Aunque estaba deseando coger el destornillador, la importancia que tiene este ordenador para mi vida personal y laboral (ya no el ordenador en sí, sino la información que posee) me hacían rechazar la idea de someterlo a cirugía.

Pero hoy me he sentido optimista en mi trabajo rodeado de técnicos. Así que a primera hora cogí la caja de herramientas dispuesto a desmontar el Inspiron. Cuando empiezan a llegar a la oficina mis compañeros me miran y me preguntan “¡¿pero qué haces?!” con cara de susto, todos me desean suerte y me dicen que si consigo que funcione después de esto es que tengo los cojones bien puestos.


Ya no hay marcha atrás, aunque mis compañeros no se hayan atrevido a desmontar sus portátiles, yo lo necesito xD. Hundo el destornillador en la pletina preparada para hacer palanca y levantar la parte superior de la plataforma. Suenan crujidos por todos lados y empiezo a sudar, el acojone es evidente. El plástico es demasiado flexible y me da miedo que al tirar se rompa, así que voy buscando sitios donde apoyar de nuevo el destornillador y hacer palanca. Tras un último “crack” se desprende sin dificultad y me deja ver la botonera principal, los indicadores LED y las bisagras.

Como me dijeron en el mail, los tornillos habían dado un poco de sí y estaban levantados un milímetro. Al apretarlo la pantalla se mueve un poco menos, pero muy poco, así que tendré que pedir presupuesto a Dell para la reparación.

Una vez que veo el portátil un poco desmontado… ¿por qué no acabar con lo que he empezado? No iba a desconectar la pantalla ni en broma, pero el teclado… podría quitarlo y verle las entrañas. Un par de tornillos fuera, otro par de pletinas abiertas haciendo palanca y listo, teclado suelto. El conector es plano con una conexión por clip, al principio tiro a ver si se desprende como las conexiones IDE de los discos duros, pero está demasiado duro. Me da por introducir la uña y se levanta una tapita que deja libre el cable y permite su fácil inserción después.

Al retirar el teclado lo primero que se me ocurre hacer es volcar el portátil y sacudirle el poquito de polvo acumulado (me esperaba mucho más, pero apenas tenía alguna motita (de algo sirve pasarle la aspiradora cada dos o tres semanas). Limpio las teclas con alcohol y una brocha para quitarle algo de arena que se quedó incrustada cuando estuve en La Barrosa.

Por último veo el módulo WiFi situado en una ranura bajo la parte derecha del teclado, esa parte que tanto se calienta cuando lleva un rato funcionando. Me dan ganas de extraerlo pero tiene unos cables conectados de forma extraña, parecida a los cables de una batería de automóvil, así que mejor dejarlo donde está.

Volver a conectar todo, cerrar tapas, apretar tornillos, colocar batería y voilá, arranca y funciona bajo un poquito de asombro de mis compañeros, que se esperaba que por mi inexperiencia no funcionara todo a la primera.

Lo próximo… buscar la placa base…

Escritorio multimedia al completo… PlayStation 3 + Televisor 26" HD Ready + Logitech G25

Ya conté por aquí que me había comprado la consola más potente del mercado en un capricho repentino que me dio “por culpa” de uno de mis mejores amigos. También dije en mi post del experimento HDMI a VGA que usaba su potencia de alta definición en un cutre televisor de 14 o 15 pulgadas.

Le comenté la posibilidad de comprarme en un futuro lejano una pantalla de entre 20 y 23 pulgadas Sony Bravia a mis padres, y ellos se pusieron echos una furia diciéndo que no gastara tanto dinero, que guardara todo lo que gano y que intentara aprovechar mi monitor de 19″ (típico en gente que no entiende de informática, para ellos siempre debe de haber alguna forma de interconectarlo todo, al fin y al cabo sólo son cables).

Como no soy de la hermandad del puño no pensaba guardarme todo mi dinero, y menos ahora, a los 20 años cuando por fin tengo ingresos propios. No quiero gastarlo todo, pero mis caprichos “razonables” sí que me los pienso permitir.

Pero mi sorpresa llega una semana después de la acalorada discusión, mi padre me llama desde el Carrefour de Dos Hermanas para preguntarme qué conexión necesita la PS3. Yo extrañado le digo “HDMI” y le pregunto para qué, a lo que me contesta que es para asegurarse de que el televisor que me va a comprar es compatible.

Me quedé con cara de “¿hola? ¿quién eres? ¡¿por qué tienes el teléfono de mi padre?!” pero al llegar él a casa no trae nada más que la compra normal. Había visto un televisor OKI (lo se, no es Sony Bravia) de 26 pulgadas con HDMI, TDT integrada por 299€ pero que no quedaban existencias. Obviamente le supliqué que fuéramos al Carrefour de Camas o de Sevilla Este para comprobar que quedaba alguno por ahí. Fuimos, pero no quedaban, agotados por todos lados.

El jueves pasado se acercó mi pá’ nuevamente a buscarlo, la dependienta de la zona de electrodomésticos le dijo que no quedaban, pero al darse él media vuelta vio unas cinco o seis cajas de LCD OKI de 26″ expuestas, llamó a la dependienta y le dijo que si no quedaban qué eran esas cajas, a lo que ella responde que están reservados. Como la ley exige que si un producto está reservado que se retire de la vista del expositor, mi padre estaba en su total derecho de llevarse uno, lo cual hizo.

Así completé mi dormitorio multimedia:

  1. PlayStation3
  2. Volante Logitech G25 Racing Wheel
  3. Sistema Dolby Digital 5.1 Creative Inspire Digital 5500
  4. Televisor HD Ready OKI de 26″
Conozco a uno que me dirá “no es Full HD, sólo va a 1080i“, pero nadie me negará que no puede compararse las 26 pulgadas en formato panorámico con las 14 de un televisor de tubo, y el sonido del sistema Dolby es tremendo.

Creo que no me falta nada, sólo más juegos y unas cuantas películas o documentales en Blu-Ray. Todo esto combinado con mi sillón de masaje… grrrr…

PD: la PSP no es mía, sino de mi hermana xD

Próximo experimento: Nano ITX (Via o Intel Atom)

Hace un par de años no disponía de ordenador portátil, en mi habitación reinaba un ordenador de sobremesa con una preciosa pantalla Samsung SyncMaster 901n de 19 pulgadas, un bonito teclado fino Genius, un realmente ergonómico ratón inalámbrico NGS, y un potente sistema de Dolby Digital Creative InspireDigital 5500 entre otros muchos cacharros. Todo ello en colores negro y plateado, bajo el mando de una horrenda semitorre ATX blanco crudo de bajo coste, con un procesador AMD AthlonXP 1900+ muy propenso a calentarse, perfecto para realizar barbacoas en verano (tenía que abrirlo y ponerlo bajo el climatizador ¬¬).
Poco después de iniciar el curso de informática me cansé, ya que el correr de varias máquinas virtuales, un compilador de C++ y las últimas herramientas en análisis de redes hacían que la CPU se calentara a los 5 minutos de iniciarse el sistema (sin exagerar) y se colgara. Así que me compré una moderna carcasa negra con un amplio ventilador lateral de 25cm de diámetro y otro de tamaño estándar en el frontal pero con un neón azul. Lo primero que pensé al montarla es el tremendo estruendo que haría el gran ventilador, pero para mi sorpresa fue el que más flujo de aire generaba y el más silencioso hasta funcionando a máxima potencia, no se escuchaba más que un leve soplo si te ponías cerca de la torre.

Pero el sistema tenía los días contados, la placa base llevaba fallando de forma irregular bastante tiempo, por lo que era cuestión de semanas que muriera. Aún así aguantó lo suficiente como para que me diera tiempo a comprarme el ordenador portátil y el antiguo quedó abandonado.

Por necesidad (avería del cargador del portátil) tuve que usar el ordenador antiguo, pero, obviamente, no funcionaba. Decidí sacrificarlo de mala manera, extraje el procesador, la RAM, los discos duros y las tarjetas de expansión que aún funcionaban, y el resto sufrió mi destornillador, DVD-RW, gráfica, placa base… lo que no pude desmontar por tornillos lo hice a punzadas. Quedó reducido a chatarra electrónica que llevé a un punto limpio.


Como resultado tengo una torre vacía con su fuente de alimentación. Siempre he querido tener un pequeño ordenador de bajo consumo, con un disco duro de 2,5 pulgadas de bajo rendimiento que usaría como cliente de descargas y servidor multimedia en mi casa (ideal para mi PS3). He encontrado una página (www.mini-itx.com) que vende placas de reducido tamaño y consumo con micro incorporado a un precio más o menos aceptable, así que lo más seguro es que acabe pillándome una.

Lo ideal sería una Pico-ITX con un procesador VIA de 500 MHz, memoria Compact Flash para el sistema operativo, unos 256 o 512 de RAM como mucho y un disco duro SATA, lo cual significaría un consumo mínimo. El problema es que una placa tan pequeña no puedo colocarla en mi torre, ya que el factor de forma me la dejaría colgando de un único tornillo. Por ello, me decantaré por una Nano-ITX con procesador VIA de bajo rendimiento.

Estos componentes los montaré dentro de mi semi-torre ATX, pondré el ventilador grande en baja potencia y listo, un sistema silencioso, económico y más que suficiente para funcionar como servidor multimedia.

LG Viewty indestructible: 12 kilómetros de carretera en el techo del coche


No es la primera vez que me pasa algo parecido, pero si la primera que tengo tanta suerte.

Hoy había quedado con mi madre en llevarla al Corte Inglés a comprar las cortinas nuevas para mi dormitorio (por cierto, me salí con la mía y al final se compraron cortinas, no persianas), y la nueva baranda para las camas de mi hermano pequeño. Elegimos ir al que está junto a Nervión Plaza por comodidad a la hora del tráfico, ya que sólo debo coger la SE-30 y un poco de Avenida de Andalucía para llegar, sobre 15 minutos creo.

Cuando por fin decidimos la tela para las nuevas cortinas, y conseguimos meter la baranda de 2 metros en el coche de la forma reglamentaria salimos dirección a casa. Sin embargo, no recordé que, para introducir el bulto solté mi teléfono móvil (LG Viewty) en el techo del coche, y me senté en el asiento del conductor tan tranquilo. En Luis Montoto unas personas que estaban en un autobús de línea junto a nosotros en un semaforo nos hacían señas de que miráramos hacia detrás, pero ninguno de los tres sabíamos qué nos decían porque no veíamos nada.

En la incorporación a la SE-30, tras un acelerón para introducirnos en el tráfico (llegando rápidamente hasta las 4000 rpm en primera y cuesta arriba) escuchamos un roce y un golpe extraño, que atribuímos al boslo de mi madre que zumbaba de un lado para otro en el maletero. A mitad del recorrido tuve que dar un pequeño pero brusco volantazo para esquivar a los dueños de un coche accidentado que estaban en mitad del carril derecho intentando firmar un parte de accidente ¡¿para qué coño sirven los triángulos de emergencia?!

Finalmente llegamos al portal de mi casa y al bajarse mi madre del automóvil da un suspiros de los suyos… esos que quieren decir “¡¡¡¡¿pero qué cojones es esto?!!!!” y me viene con mi teléfono móvil en la mano. Estaba encima del maletero…

Ha sobrevivido a la inclinada cuesta de salida del aparcamiento del Corte Inglés, a todas las paradas y arrancadas de los semáforos de Avenida de Andalucía, a la incorporación a la autopista, a una maniobra brusca, y a las rotondas de Bellavista… 12,2 kilómetros exactos de recorrido… yo personalmente, sigo sin creerme que el móvil lo tenga ahora mismo en las manos, y eso que lo estoy tocando.

Empiezo a cuestionarme qué marca de móviles son más duros, los Nokia o LG…

Esto es como si mi madre mete mis auriculares en la lavadora y al salir empapados siguen funcionando incluso con sonido más limpio (que también me ha pasado)…

Que heavy, xD

[googlemaps http://maps.google.es/maps?f=d&hl=es&geocode=10055792913206129219,37.371998,-5.944236%3B5527804757863102744,37.386826,-5.947877%3B15796886559912560550,37.387199,-5.953855%3B16561346977050148652,37.387210,-5.972140&saddr=37.327035,-5.969009&daddr=SE-30%2FE-5%2FRonda+de+Circunvalaci%C3%B3n+SE-30+%4037.371998,+-5.944236+to:Av+de+Andaluc%C3%ADa+%4037.386826,+-5.947877+to:Av+de+Andaluc%C3%ADa+%4037.387199,+-5.953855+to:Carretera+desconocida+%4037.387210,+-5.972140&mra=dme&mrcr=0&mrsp=0&sz=15&via=1,2,3&sll=37.32741,-5.963516&sspn=0.014947,0.037551&ie=UTF8&ll=37.32741,-5.963516&spn=0.014947,0.037551&output=embed&s=AARTsJqm6le_U_gO78tLWRuWQrdd_LTw7w&w=425&h=350]

De HDMI a VGA, experimento fallido…


Todo empezó al segundo día de usar mi flamante PlayStation3: ojos enrojecidos, vista cansada, dolores de cabeza… y todo ello tras jugar una única hora. ¿El problema? no es culpa de la consola, ni muchísimo menos, sino del televisor CRT de 14 pulgadas donde estoy usándola y sus 60Hz de refresco de imagen (lo se, se que es un desperdicio jugar a una consola de alta definición en semejante cacharro prehistórico, pero no me llega el dinero para comprarme un Full HD).

Para colmo, resulta que tengo un monitor TFT inutilizado que me compré para mi antiguo ordenador de sobremesa (el cual murió). Se trata de un bonito Samsung SyncMaster 901n de 8 milisegundos de refresco y una buena calidad de color que me costó alrededor de 220€ en los tiempos de la explosión de los TFT (estaba de oferta en El Corte Inglés).

Entonces hace poco me pregunté “¿no será mejor ver la PS3 en este monitor que es considerablemente más grande?” estaba el problema de que los colores se aprecian mejor en un CRT que en ese TFT en concreto, pero me importaba poco con tal de no tener que destrozarme la vista. El inconveniente surgió cuando recordé el porqué del “bajo” precio de este monitor: no trae DVI, sólo VGA. La consola sólo acepta cables HDMI, Vídeo Compuesto, AV/SCART o S-Video, de manera que me las tenía que ingeniar para buscar un adaptador.

Al principio me intenté informar sobre la conversión de AV/SCART a VGA y no encontré nada; después de Vídeo Compuesto a VGA y encontré un aparato voluminoso y feo que costaba sobre 80€, a lo que había que sumar el carísimo cable de Vídeo Compuesto; tras descartarlo, de HDMI a VGA y tampoco apareció nada viable; y finalmente de HDMI A DVI y de DVI a VGA, adaptadores que tenía claro que existían.

HDMI se dice que es exactamente igual que DVI pero añadiéndole transmisión de audio en alta definición y en un conector más pequeño, por lo que la conversión del primero al segundo se puede hacer con un sencillo adaptador con la consiguiente pérdida del audio (no pasa nada puesto que en la PS3 lo puedes configurar independientemente, yo lo tengo por fibra óptica al sistema Dolby Digital). El inconveniente viene con el paso de DVI a VGA, es decir, de un formato principalmente digital a una señal analógica.

DVI tiene distintas versiones, cuyas diferencias radican en el tipo de señal que emiten (digital o analógica) y si son SingleLink o DualLink, cosa que en realidad nos importa poco. Para transformar el conector HDMI compré un adaptador cuyo DVI era DVI-D, es decir, digital, por lo que se usa un transmisor llamado TMDS para la señal. El adaptador DVI-VGA que adquirí no realiza conversión de señal digital a analógica, por lo que intenta enviarle la señal tal y como llega a mi monitor, y este al no detectar el transmisor analógico, denominado RAMDAC, no se activa y se queda la pantalla en StandBy.

Para resumir: HDMI envía una señal digital que no hace falta ni volver reodificar para DVI digital (DVI-D vía TMDS), pero para pasar de DVI-D a VGA necesitamos un adaptador que cambie la señal digital a analógica (transmisión de TMDS a RAMDAC), el cual costará un número “X” de euros que no tengo ganas ni de buscar.

Lo mejor: comprarse una televisión de generosas proporciones con conector HDMI. Yo estoy buscando uno de hasta 23 pulgadas, más no porque tengo que colocarlo en mi escritorio. Podría colgarlo de la pared y comprarme uno más grande pero seguramente sufriría de tortícolis al jugar con el volante Logitech G25 en el escritorio y mirar hacia el televisor colgado de la pared.