De HDMI a VGA, experimento fallido…


Todo empezó al segundo día de usar mi flamante PlayStation3: ojos enrojecidos, vista cansada, dolores de cabeza… y todo ello tras jugar una única hora. ¿El problema? no es culpa de la consola, ni muchísimo menos, sino del televisor CRT de 14 pulgadas donde estoy usándola y sus 60Hz de refresco de imagen (lo se, se que es un desperdicio jugar a una consola de alta definición en semejante cacharro prehistórico, pero no me llega el dinero para comprarme un Full HD).

Para colmo, resulta que tengo un monitor TFT inutilizado que me compré para mi antiguo ordenador de sobremesa (el cual murió). Se trata de un bonito Samsung SyncMaster 901n de 8 milisegundos de refresco y una buena calidad de color que me costó alrededor de 220€ en los tiempos de la explosión de los TFT (estaba de oferta en El Corte Inglés).

Entonces hace poco me pregunté “¿no será mejor ver la PS3 en este monitor que es considerablemente más grande?” estaba el problema de que los colores se aprecian mejor en un CRT que en ese TFT en concreto, pero me importaba poco con tal de no tener que destrozarme la vista. El inconveniente surgió cuando recordé el porqué del “bajo” precio de este monitor: no trae DVI, sólo VGA. La consola sólo acepta cables HDMI, Vídeo Compuesto, AV/SCART o S-Video, de manera que me las tenía que ingeniar para buscar un adaptador.

Al principio me intenté informar sobre la conversión de AV/SCART a VGA y no encontré nada; después de Vídeo Compuesto a VGA y encontré un aparato voluminoso y feo que costaba sobre 80€, a lo que había que sumar el carísimo cable de Vídeo Compuesto; tras descartarlo, de HDMI a VGA y tampoco apareció nada viable; y finalmente de HDMI A DVI y de DVI a VGA, adaptadores que tenía claro que existían.

HDMI se dice que es exactamente igual que DVI pero añadiéndole transmisión de audio en alta definición y en un conector más pequeño, por lo que la conversión del primero al segundo se puede hacer con un sencillo adaptador con la consiguiente pérdida del audio (no pasa nada puesto que en la PS3 lo puedes configurar independientemente, yo lo tengo por fibra óptica al sistema Dolby Digital). El inconveniente viene con el paso de DVI a VGA, es decir, de un formato principalmente digital a una señal analógica.

DVI tiene distintas versiones, cuyas diferencias radican en el tipo de señal que emiten (digital o analógica) y si son SingleLink o DualLink, cosa que en realidad nos importa poco. Para transformar el conector HDMI compré un adaptador cuyo DVI era DVI-D, es decir, digital, por lo que se usa un transmisor llamado TMDS para la señal. El adaptador DVI-VGA que adquirí no realiza conversión de señal digital a analógica, por lo que intenta enviarle la señal tal y como llega a mi monitor, y este al no detectar el transmisor analógico, denominado RAMDAC, no se activa y se queda la pantalla en StandBy.

Para resumir: HDMI envía una señal digital que no hace falta ni volver reodificar para DVI digital (DVI-D vía TMDS), pero para pasar de DVI-D a VGA necesitamos un adaptador que cambie la señal digital a analógica (transmisión de TMDS a RAMDAC), el cual costará un número “X” de euros que no tengo ganas ni de buscar.

Lo mejor: comprarse una televisión de generosas proporciones con conector HDMI. Yo estoy buscando uno de hasta 23 pulgadas, más no porque tengo que colocarlo en mi escritorio. Podría colgarlo de la pared y comprarme uno más grande pero seguramente sufriría de tortícolis al jugar con el volante Logitech G25 en el escritorio y mirar hacia el televisor colgado de la pared.

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