Cambiar el HDD al portátil y la PlayStation 3

Llevo mucho tiempo queriendo ampliar la capacidad de almacenamiento de mi portátil, ya que para los datos y aplicaciones necesarias en mi trabajo sus 120 GB se han quedado muy cortos. Lo mismo me pasa con la PlayStation 3 que es el modelo capado de 40GB, capacidad a todas luces insuficiente para un centro multimedia de alta definición.

Por ello me decidí a comprar unidades de almacenamiento nuevas de las que dotar a mis pequeños aparatos. La primera idea fue comprar dos, uno para cada uno, pero pensándolo bien… con lo caros que están los juegos para PS3, los álbumes de música y los pocos o nulos vídeos en alta definición que me descargo, 500 GB iban demasiado sobrados para la consola. Decidí ampliar el portátil, que me urge más, de 120 GB a 500, este disco sobrante lo pondría en la consola de Sony y el que quedaba libre de 40GB a una carcasa externa para darle uso más tarde (tengo uno de 160 externo de 2,5 pulgadas, con lo cual 40 higos no me aportan demasiado).

Ayer llegó el disco, un Western Digital Scorpio Blue SATA II (105€). Temía que no funcionara en el portátil porque la interfaz de este es SATA I. Aún así monté el disco en la carcasa externa, cloné en él la información del portátil con Norton Ghost, y lo monté. El único fallo que dió es que GRUB no estaba correctamente instalado, lo cual solucioné con un LiveCD de Ubuntu. A partir de ahí todo correcto, incluso se nota una mejoría notable en rendimiento y tengo 500 gigas!!


Para la consola, puse el disco de 120 en la carcasa, lo formateé con FAT32 para poderlo usar (ya que Sony no permite el uso de NTFS), hice una copia de seguridad en él, la cual volqué después en el portátil y procedí a triplicar la capacidad de la Play. Para ello sólo hubo que remover la tapa inferior de la consola, desenrroscar el tornillo azul y tirar del asa que extrae el disco duro en su soporte metáilco. Sustituir un disco por otro y realizar el camino inverso es sencillísimo. Tras esto tuve que reinstalar el sistema a partir de un PenDrive con la última actualización, y listo.

El único vache vino cuando intenté usar el disco de 40 GB en la carcasa externa. Una extraña etiqueta de “NOT SUITABLE FOR LAPTOP COMPUTER USE” me llamó de mala manera la atención. Le acoplé el conector “SATA to USB” y lo enchufé al portátil, todos los LEDs se encendieron señalando un error, comprobé la conexión y está perfecta, pero el disco no arranca. Comprobé el disco, un Seagate normal. Lo conecto de forma nativa al portátil, es decir, removiendo el que tiene y colocándo ese en su lugar, arranco con Knoppix y el disco es detectado y correctamente formateado. Coloco todo de nuevo en su sitio y nada, el disco sigue sin funcionar en la carcasa externa.

Después de un par de horas intentando encontrar la raíz del problema lo dejo por imposible, total ¿qué he perdido? ¿40GB de almacenamiento? tampoco es mucho, sería útil para guardar mi ristra de ISOs de distribuciones Linux, pero bueno, tampoco me voy a morir sin ello. Y sin embargo he conseguido multiplicar por 3 la capacidad de la consola, por 4 la capacidad del ordenador y encima mejorar su rendimiento.

Lo próximo: instalarle Ubuntu a la PS3, por probar que no quede ;)

Google Street View España ya está disponible


Por fin, Google permite utilizar la opción StreetView en las ciudades españolas por las que pasó: Sevilla, Madrid, Barcelona y Valencia. Por fin podemos ver nuestras calles en Internet, lo cuál nos será muy útil para encontrar ese bar en el que hemos quedado con nuestros amigos y que no sabemos exactamente dónde está, o simplemente cotillear por la cuidad.

Precioso, realmente precioso.

Simyo: lo mejor que hay en Internet Móvil

Adoro Internet, siempre lo he dicho y siempre lo reconoceré, sobre todo estoy enganchado al correo electrónico y mis noticias por RSS (Gmail y Google Reader respectivamente). Siempre quise poder llevarme eso a todos lados, fue en gran parte lo que me motivó a cambiar mi ordenador de sobremesa por un portátil. Al principio bien, muy feliz yo con mi flamante ordenador nuevo, pero cuando la espalda empezó a pasarme factura la cosa cambió de color y empecé a pensar en la posibilidad que aparecía por aquél entonces, Internet en el Móvil.

Al principio los precios eran prohibitivos, lo que hacía utópica la idea. Pero entonces aparecieron Yoigo y Simyo con interesantes tarifas. Finalmente, mucho después de la fundación de ambas me decidí por probar Simyo, ya que tenía mejores precios.

Aunque mucha gente decía que tendría problemas, la portabilidad de mi antiguo número Orange se realizó sin dificultad ninguna y la nueva tarjeta con 20€ de saldo gratis me llegó al poco tiempo vía correo certificado. Sólo faltaba configurar el teléfono con los puntos de acceso del nuevo operador y listo.

El terminal que usaría sería mi viejo Nokia 6600, del cual aproveché Symbian para instalar el navegador Opera ya que hablan muy bien de él y funciona mejor (hasta que llegue Firefox Mobile). Es un terminal GPRS por lo que la velocidad de conexión deja mucho que desear, pero suficiente para las páginas que necesito cargar.

Lo que más me asustaba era el volumen de datos que podría generar y el coste, pero rápidamente se me pasó el miedo gracias al navegador que uso y a que las páginas que más visito son de Google. ¿Qué tiene eso que ver? Opera Mobile y Opera Mini tienen un motor de renderizado de páginas excelente, que te permite elegir la calidad con la que cargar las imágenes (o no cargarlas directamente) para así poder ahorrar bastantes kilobytes de tráfico, y Google en su versión móvil hace exáctamente lo mismo, ajusta los contenidos de forma adecuada para la visualización en un teléfono: imágenes, tamaño de letra, colores y formatos que hacen que una página de alrededor de 200 kb pese únicamente unos 10 o 20 kb. Pensareis “buf las imágenes se verán de pena y te dejarás los ojos para leer texto“, pues no, las imágenes una vez comprimidas y redimensionadas siguen siendo visibles perfectamente e incluso puedes ampliarlas y el texto conserva formato y puedes ampliar o reducir el tamaño de fuente tanto como quieras.


Todo esto unido a que los costes de Simyo son realmente recucidos, y que cada poco tiempo los bajan aún mas, hace que la navegación por móvil sea real y me lleve mi viejo Nokia a todas partes. Por ejemplo, navegar y acumular un volumen de tráfico de 1 Megabyte sólo nos costara 0,09€ mas impuestos, si llegamos a superar los 11 MB en un día se nos cobra 0,99€ pero ya no se nos cobrará más nada hasta que no superemos los 100MB ese día. Si te pasas de ahí no gastas más de 5€ a no ser que sobrepases los 500MB, todo esto lo explica mucho mejor el propio operador en está página: Tarifas Simyo.

Es algo realmente difícil llegar a generar tanto tráfico en un sólo día. Yo hice el experimento navegando sin parar una jornada completa y no llegué a superar los 7 megas visitando Google Reader, Tuenti, Fotolog, Blogger y usando el servicio Messenger (Agile Messenger) y no he gastado más de 3€ y pico en tres meses de uso. Y quien diga que no tiene cobertura… que lo pruebe antes, yo sólo he perdido cobertura donde la pierde también mi teléfono Vodafone.

Definitivamente estoy deseando que pase mi contrato de permanencia con Vodafone para poder liberar el LG Viewty y disfrutar del 3.5G y la pantalla táctil para navegar con Simyo, sin duda el mejor operador móvil para Internet que hay ahora mismo.

Desmontar el portátil: sudor, paciencia y un poco de valor

Desde pequeño me ha gustado el destripar aparatos, abrirlos, verlos funcionar, quitarles alguna pieza y observar qué pasa para averiguar qué función tiene la pieza que tengo en la mano, ponerlos al límite de sus capacidades… Lo saben de primera mano los tres ordenadores de sobremesa que han pasado por mi escritorio y han sido víctimas de mi destornillador (y uno de mis móviles).
Creo que por ello me hice informático, para tener escusa para poder desmontar un cacharro a la mínima.

El único aparato que se me ha resistido siempre ha sido mi portátil, un Dell Inspiron 6400. Por lo delicado que es un portátil, lo máximo que me he atrevido a quitarle ha sido la batería, el módulo bluetooth y el disco duro. Tres cosas de fácil acceso (el bluetooth está situado en una tapadera oculta tras la batería).
El pobre tiene ya casi tres añitos y la vejez se empieza ha notar. Lo más evidente no son los rayones, lo tengo cuidado y apenas tiene, ni la pintura, sino las bisagras de la pantalla. Tras tanto tiempo de uso continuo en casa, en el instituto, el trabajo y a veces también en casa de mis amigos, es normal que la pantalla empiece a resentirse. Le envié una consulta al servicio técnico de Dell preguntando por lo que me podría costar un cambio de las bisagras y el tiempo que tardaría en ser reparado. Al par de días me contestaron con un mail en el que me invitaban a hacer bricomanía, como, obviamente, el portátil no está en garantía me dicen que podría intentar desmontar la placa de plástico que hay justo bajo la pantalla y apretar los tornillos que fijan la LCD.

Aunque estaba deseando coger el destornillador, la importancia que tiene este ordenador para mi vida personal y laboral (ya no el ordenador en sí, sino la información que posee) me hacían rechazar la idea de someterlo a cirugía.

Pero hoy me he sentido optimista en mi trabajo rodeado de técnicos. Así que a primera hora cogí la caja de herramientas dispuesto a desmontar el Inspiron. Cuando empiezan a llegar a la oficina mis compañeros me miran y me preguntan “¡¿pero qué haces?!” con cara de susto, todos me desean suerte y me dicen que si consigo que funcione después de esto es que tengo los cojones bien puestos.


Ya no hay marcha atrás, aunque mis compañeros no se hayan atrevido a desmontar sus portátiles, yo lo necesito xD. Hundo el destornillador en la pletina preparada para hacer palanca y levantar la parte superior de la plataforma. Suenan crujidos por todos lados y empiezo a sudar, el acojone es evidente. El plástico es demasiado flexible y me da miedo que al tirar se rompa, así que voy buscando sitios donde apoyar de nuevo el destornillador y hacer palanca. Tras un último “crack” se desprende sin dificultad y me deja ver la botonera principal, los indicadores LED y las bisagras.

Como me dijeron en el mail, los tornillos habían dado un poco de sí y estaban levantados un milímetro. Al apretarlo la pantalla se mueve un poco menos, pero muy poco, así que tendré que pedir presupuesto a Dell para la reparación.

Una vez que veo el portátil un poco desmontado… ¿por qué no acabar con lo que he empezado? No iba a desconectar la pantalla ni en broma, pero el teclado… podría quitarlo y verle las entrañas. Un par de tornillos fuera, otro par de pletinas abiertas haciendo palanca y listo, teclado suelto. El conector es plano con una conexión por clip, al principio tiro a ver si se desprende como las conexiones IDE de los discos duros, pero está demasiado duro. Me da por introducir la uña y se levanta una tapita que deja libre el cable y permite su fácil inserción después.

Al retirar el teclado lo primero que se me ocurre hacer es volcar el portátil y sacudirle el poquito de polvo acumulado (me esperaba mucho más, pero apenas tenía alguna motita (de algo sirve pasarle la aspiradora cada dos o tres semanas). Limpio las teclas con alcohol y una brocha para quitarle algo de arena que se quedó incrustada cuando estuve en La Barrosa.

Por último veo el módulo WiFi situado en una ranura bajo la parte derecha del teclado, esa parte que tanto se calienta cuando lleva un rato funcionando. Me dan ganas de extraerlo pero tiene unos cables conectados de forma extraña, parecida a los cables de una batería de automóvil, así que mejor dejarlo donde está.

Volver a conectar todo, cerrar tapas, apretar tornillos, colocar batería y voilá, arranca y funciona bajo un poquito de asombro de mis compañeros, que se esperaba que por mi inexperiencia no funcionara todo a la primera.

Lo próximo… buscar la placa base…

Escritorio multimedia al completo… PlayStation 3 + Televisor 26" HD Ready + Logitech G25

Ya conté por aquí que me había comprado la consola más potente del mercado en un capricho repentino que me dio “por culpa” de uno de mis mejores amigos. También dije en mi post del experimento HDMI a VGA que usaba su potencia de alta definición en un cutre televisor de 14 o 15 pulgadas.

Le comenté la posibilidad de comprarme en un futuro lejano una pantalla de entre 20 y 23 pulgadas Sony Bravia a mis padres, y ellos se pusieron echos una furia diciéndo que no gastara tanto dinero, que guardara todo lo que gano y que intentara aprovechar mi monitor de 19″ (típico en gente que no entiende de informática, para ellos siempre debe de haber alguna forma de interconectarlo todo, al fin y al cabo sólo son cables).

Como no soy de la hermandad del puño no pensaba guardarme todo mi dinero, y menos ahora, a los 20 años cuando por fin tengo ingresos propios. No quiero gastarlo todo, pero mis caprichos “razonables” sí que me los pienso permitir.

Pero mi sorpresa llega una semana después de la acalorada discusión, mi padre me llama desde el Carrefour de Dos Hermanas para preguntarme qué conexión necesita la PS3. Yo extrañado le digo “HDMI” y le pregunto para qué, a lo que me contesta que es para asegurarse de que el televisor que me va a comprar es compatible.

Me quedé con cara de “¿hola? ¿quién eres? ¡¿por qué tienes el teléfono de mi padre?!” pero al llegar él a casa no trae nada más que la compra normal. Había visto un televisor OKI (lo se, no es Sony Bravia) de 26 pulgadas con HDMI, TDT integrada por 299€ pero que no quedaban existencias. Obviamente le supliqué que fuéramos al Carrefour de Camas o de Sevilla Este para comprobar que quedaba alguno por ahí. Fuimos, pero no quedaban, agotados por todos lados.

El jueves pasado se acercó mi pá’ nuevamente a buscarlo, la dependienta de la zona de electrodomésticos le dijo que no quedaban, pero al darse él media vuelta vio unas cinco o seis cajas de LCD OKI de 26″ expuestas, llamó a la dependienta y le dijo que si no quedaban qué eran esas cajas, a lo que ella responde que están reservados. Como la ley exige que si un producto está reservado que se retire de la vista del expositor, mi padre estaba en su total derecho de llevarse uno, lo cual hizo.

Así completé mi dormitorio multimedia:

  1. PlayStation3
  2. Volante Logitech G25 Racing Wheel
  3. Sistema Dolby Digital 5.1 Creative Inspire Digital 5500
  4. Televisor HD Ready OKI de 26″
Conozco a uno que me dirá “no es Full HD, sólo va a 1080i“, pero nadie me negará que no puede compararse las 26 pulgadas en formato panorámico con las 14 de un televisor de tubo, y el sonido del sistema Dolby es tremendo.

Creo que no me falta nada, sólo más juegos y unas cuantas películas o documentales en Blu-Ray. Todo esto combinado con mi sillón de masaje… grrrr…

PD: la PSP no es mía, sino de mi hermana xD