Teletrabajo: ¿arresto domiciliario?


Este fin de semana tenía planeado pasarlo en la playa, celebrar Halloween en la casa de una amiga, con mi gente, la cual hace ya 3 semanas que no veo. Saldríamos ayer viernes a las 7, pero aquí estoy, en mi casa frente a mi eterna herramienta de trabajo: mi portátil.

Ayer viernes, mi empresa debería haber entregado un importante proyecto a un cliente, proyecto que ya he comentado en otro post. ¿El jueves era el día de los retoques finales? mentira, el jueves quedaba aún muchísimo trabajo por realizar, por lo que mi jornada laboral iniciada a las 8 de la mañana se extendió hasta la 1 de la madrugada del día siguiente. Me da miedo hacer las cuentas, pero creo que, al menos, triplica el número de horas legales que un becario puede hechar en su puesto de trabajo.

A medida que avanzaban las horas el proyecto estaba cada vez peor, el cansancio del grupo se deja notar y marca profundos errores en las tareas. Por ello tomamos una medida de urgencia: retrasar la reunión con el cliente e irnos a dormir de una puñetera vez.

Al día siguiente todos aparecemos con cara de “no me creo que me esté manteniendo en pie ahora mismo”. Seguimos apretando las tuercas al trabajo como podemos, yo a base de RedBull para no quedarme muerto, pero no da tiempo. ¿Solución? avanzar lo que podamos, trabajar el fin de semana y retocar lo último el lunes antes de la reunión.

¿A quién le toca pringar el fin de semana? Al probrecito que se iba a tomar un merecido descanso con sus amigos, es decir, a mi.

Conectado vía VPN (Virtual Private Network) a la red corporativa de la empresa, trabajando a duras penas por la lentitud de la misma y echando 20 minutos en tareas que normalmente se realizan en 5. Obviamente mis amigos están mosqueados, por mucho que yo les diga “no puedo porque tengo que trabajar” les sienta mal.

En fin, este proyecto me quema. Espero que este lunes esté terminado de una puta vez porque no es normal que un trabajo por el que seguramente no reciba más que un “bien hecho” me quite tantísimo tiempo libre siendo sólo becario, no me quiero imaginar cuando sea empleado (si es que me contratan, lo cual dudo).

En fin, en casa, sin fiesta, puteado, con mis amigos enfadados, sin poder salir ni hacer nada… ¿esto es teletrabajo o un arresto domiciliario?


Las fotos corresponden a mi dormitorio tal y como está ahora mismo, desordenado. La PlayStation3 no está puesta precisamente para ocio, necesito mi portátil conectado a la red corporativa y otro equipo conectado directamente a Internet para comprobar los resultados de mi trabajo, para lo que la PS3 sirve perfectamente. El volante está puesto porque ayer me di mi descanso y estrené un juego nuevo ;)

En fin… ahora que me he desahogado un poco, voy a seguir con lo mío. Un saludo!

La falta de respeto de los mayores

Es un tópico, ¿quién no ha escuchado alguna vez en su vida a una persona mayor malhumorada diciendo algo así como “¡que poco respeto tiene esta juventud!”? Y es verdad, hay mucho imbécil suelto que nada más que sabe fastidiar. De esto se hacen eco los medios de comunicación adictos al sensacionalismo y la tragicomedia, generalizando a bombo y platillo la falta de respeto a nuestros mayores.

Pero, ¿a que no salen en televisión esos viejos antipáticos y esas viejas estúpidas que también disfrutan jodiendo? Si, digo “viejo” y “vieja” en tono despectivo, pero no generalizo, ya que por suerte no son todos así.

Lunes a las 8 menos algo de la tarde, en Sevilla. Estoy en una de las paradas del Prado de San Sebastián esperando, con una mochila de 7 kilos a la espalda y un macuto de 2, que mi cuarto autobús diario me lleve por fin a casa después de una demoledora jornada laboral de unas… 12 ó 13 horas (incluyendo esa hora y media para el almuerzo, en la cual a veces también toca trabajar). La parada está repleta de gente, así que me coloco fuera, nunca me gustó el rozarme con desconocidos. Se nota que la gente sale de trabajar sobre esa hora porque detrás mía empieza a formarse una cola enorme de gente, suficiente para abarrotar dos autobuses. Como siempre, estos llegan tarde, y aquí es donde entran en juego las marujas autobuseras profesionales.

Paso nº 1: El empujón.

Como si de una cuestión de vida o muerte se tratara, las awelas, empiezan a empujar de forma bastante basta a cualquier persona, animal o cosa que tengan delante para obligarles a entrar en el autobús a la vez que vociferan “venga hombre que nos quedamos aquí”… Si señora, es que desde hace un tiempo existen campeonatos de subida al bus contrarreloj y el premio es un vale de descuento en El Corte Inglés. ¿Qué pasa? que por no caerte encima de aquella persona que tienes delante, la cual no tiene culpa de nada, empujas hacia atrás contrarrestando la fuerza viejuna, entonces la señora suelta un “oyeeee no empujes!!!” y te quedas con cara de gilipollas mientras la gente te mira como si fueras un ancianicida.

Paso nº 2: Entra como puedas.

Cuando ya estás con un pie en el autobús esperando a que el par de personas que tienes delante pasen su bonobús, alguien empieza a presionarte, bolsas de Bershka, El Corte Inglés y Armani te empujan para que te eches a un lado. En efecto, es la vieja que intenta quitarte de en medio para entrar ella primero, eso si no lo ha conseguido antes en la cola. Cuidado! este es un momento crucial, ni se te ocurra rechistarle que te arma la de dios y te suelta el temido “¡qué poca vergüenza tienen los jóvenes de hoy!”. Tienes la cortesía de dejarla pasar mientras repasas alguna bordería malsonante de forma mental, y qué hace ella? suelta todas sus bolsas en medio de la entrada del vehículo, busca su bolso de Gucci falso entre todas ellas y después el bonobús en su monedero de piel de rata pelona.

Tras 2 minutos esperando a que la señora acabe, sin poder saltar esa muralla de bolsas que ha soltado, y aguantando las quejas de los que tienes detrás, por fin le da por moverse y dejar paso a los demás soltando un “¡qué coño quieres!” al público en general. Muy amable ella.

Paso nº 3: Que le cedan un asiento.

Cuando por suerte estás sentado, esperando llegar a casa, toca una parada en la que se sube un montón de gente. Entre ellos nuestro espécimen, la amable viejecita, cargada de sus típicas bolsas de ropa de marca. Todos los asientos llenos, te divisa mientras estás escuchando música y mirando despreocupadamente por la ventana, se te acerca, se te queda mirando fijamente, te incomodas y te quitas los auriculares y antes de que puedas decir nada te suelta “déjame sentarme” en un tono en el que da la sensación de que la segunda parte de la frase es “y ya estás tardando”. Tú, como buen imbécil te levantas y le cedes el sitio. Ni te da las gracias, ni “muy amable” ni nada, como mucho un “cuanto pesan estas bolsas, me duele la espalda”. Señora, si está tan mal de su espalda como para no poder cargar con un kilito y poco de trapitos quédese en su casa, olvídese de su excursión semanal al centro o coja un taxi, seguro que es mejor para todos. Ahora a aguantar otra horita más en pie con la pesada mochila colgada.

Parece un relato del estilo de la prensa sensacionalista que he criticado al principio, pero no he exagerado nada intentando ser fiel a hechos que me han sucedido de verdad. Incluso me pasó una vez que tras dejarle el asiento a una señora, al rato de estar de pie al lado suya sin poder moverme de lo lleno que iba el bus, me da un manotazo y me suelta “vete ya de aquí hombre”. Siempre pensé que esa persona estaba mal de la mollera, porque si no me hubiera acordado de sus muertos de uno en uno. ¿Qué coño le picaba a esa mujer? ¿qué coño he hecho yo?

En fin, menos mal que el próximo año será por fin el momento definitivo en el que podré comprarme mi coche propio… hipotecado hasta las cejas, pero mejor así que aguantando las 4 horas de bus diarias con individuos como estos.

Gabinete de Crisis: mi economía por los suelos

Hoy durante el trayecto de camino al trabajo, mi padre y yo hemos mantenido una interesante discusión sobre la crisis económica que parece afectar a los estados desarrollados (ya que los “en vías de desarrollo” están cada vez mejor”). En ella expusimos nuestros puntos de vista y mi padre me expresó la incertidumbre que le genera su empresa, que parece ser que dentro de unos años puede darse por muerta.

Como si no fuera suficiente la escalofriante imagen de mi padre en la calle que había producido nuestra charla, al llegar a mi trabajo los socios de la empresa llaman a todos los empleados y a mí a una reunión urgente (me pongo por separado porque soy el único becario al que llamaron a la reunión).

El motivo de dicha reunión era confirmarnos que la crisis existe y que está haciendo daño a la totalidad de las PYMEs españolas, entre ellas mi empresa. Los meses de Julio-Agosto-Septiembre, siempre resultan un trimestre malo para la compañía, donde las ventas bajan entre un 2% y un 3%, cosa natural dada la época y que nos dedicamos a la formación para profesionales; pero es que las previsiones para este mes de Octubre, según lo que llevamos facturado, es de más de un 15% menos que el año pasado, lo cual preocupa enormemente.

También se hizo un repaso a nuestros gastos, que han aumentado enormemente de un año para otro y se han pedido medidas para que colaboremos a ahorrar, por ejemplo electricidad, que hemos abusado de la climatización.

Pero lo más inquietante de todo ha sido el tema de la plantilla de trabajadores. Para resumir: se ha dicho que no entrará más nadie, ni se harán contratos fijos, pero que tampoco saldrá nadie. Lo que a mi me deja en un limbo que no se aclarar. Soy becario, según mis jefes y compañeros “estoy un par de escalones por encima de un becario normal”, mi contrato termina en Diciembre, pero sería prorrogable por otros 6 meses. Ésto último estoy seguro de que ocurrirá, pero ¿y después? ¿llegará un alumno en prácticas de informática que me quitará el puesto en Junio, o eso de “no entra más nadie” incluye a prácticas y becarios nuevos? Pero por otro lado, “no saldrá más nadie” y yo supuestamente soy “más que un becario normal”, ¿salgo o no salgo?

Lo que sé es que me tendré que esforzar más de lo normal, durante la última semana hecho horas extras, entrando a las 8 de la mañana y saliendo a las 8 de la tarde. Intento abarcar todo lo que puedo y satisfacer las necesidades de la empresa y compañeros. Quiero certificarme en Linux, para ser profesor de una vez por todas…

Veremos si mi aptitud lleva a buen puerto, o si esta empresa es como las otras y acabaré tarde o temprano en la calle.

Ya os contaré cómo avanza el tema…

Simyo: lo mejor que hay en Internet Móvil

Adoro Internet, siempre lo he dicho y siempre lo reconoceré, sobre todo estoy enganchado al correo electrónico y mis noticias por RSS (Gmail y Google Reader respectivamente). Siempre quise poder llevarme eso a todos lados, fue en gran parte lo que me motivó a cambiar mi ordenador de sobremesa por un portátil. Al principio bien, muy feliz yo con mi flamante ordenador nuevo, pero cuando la espalda empezó a pasarme factura la cosa cambió de color y empecé a pensar en la posibilidad que aparecía por aquél entonces, Internet en el Móvil.

Al principio los precios eran prohibitivos, lo que hacía utópica la idea. Pero entonces aparecieron Yoigo y Simyo con interesantes tarifas. Finalmente, mucho después de la fundación de ambas me decidí por probar Simyo, ya que tenía mejores precios.

Aunque mucha gente decía que tendría problemas, la portabilidad de mi antiguo número Orange se realizó sin dificultad ninguna y la nueva tarjeta con 20€ de saldo gratis me llegó al poco tiempo vía correo certificado. Sólo faltaba configurar el teléfono con los puntos de acceso del nuevo operador y listo.

El terminal que usaría sería mi viejo Nokia 6600, del cual aproveché Symbian para instalar el navegador Opera ya que hablan muy bien de él y funciona mejor (hasta que llegue Firefox Mobile). Es un terminal GPRS por lo que la velocidad de conexión deja mucho que desear, pero suficiente para las páginas que necesito cargar.

Lo que más me asustaba era el volumen de datos que podría generar y el coste, pero rápidamente se me pasó el miedo gracias al navegador que uso y a que las páginas que más visito son de Google. ¿Qué tiene eso que ver? Opera Mobile y Opera Mini tienen un motor de renderizado de páginas excelente, que te permite elegir la calidad con la que cargar las imágenes (o no cargarlas directamente) para así poder ahorrar bastantes kilobytes de tráfico, y Google en su versión móvil hace exáctamente lo mismo, ajusta los contenidos de forma adecuada para la visualización en un teléfono: imágenes, tamaño de letra, colores y formatos que hacen que una página de alrededor de 200 kb pese únicamente unos 10 o 20 kb. Pensareis “buf las imágenes se verán de pena y te dejarás los ojos para leer texto“, pues no, las imágenes una vez comprimidas y redimensionadas siguen siendo visibles perfectamente e incluso puedes ampliarlas y el texto conserva formato y puedes ampliar o reducir el tamaño de fuente tanto como quieras.


Todo esto unido a que los costes de Simyo son realmente recucidos, y que cada poco tiempo los bajan aún mas, hace que la navegación por móvil sea real y me lleve mi viejo Nokia a todas partes. Por ejemplo, navegar y acumular un volumen de tráfico de 1 Megabyte sólo nos costara 0,09€ mas impuestos, si llegamos a superar los 11 MB en un día se nos cobra 0,99€ pero ya no se nos cobrará más nada hasta que no superemos los 100MB ese día. Si te pasas de ahí no gastas más de 5€ a no ser que sobrepases los 500MB, todo esto lo explica mucho mejor el propio operador en está página: Tarifas Simyo.

Es algo realmente difícil llegar a generar tanto tráfico en un sólo día. Yo hice el experimento navegando sin parar una jornada completa y no llegué a superar los 7 megas visitando Google Reader, Tuenti, Fotolog, Blogger y usando el servicio Messenger (Agile Messenger) y no he gastado más de 3€ y pico en tres meses de uso. Y quien diga que no tiene cobertura… que lo pruebe antes, yo sólo he perdido cobertura donde la pierde también mi teléfono Vodafone.

Definitivamente estoy deseando que pase mi contrato de permanencia con Vodafone para poder liberar el LG Viewty y disfrutar del 3.5G y la pantalla táctil para navegar con Simyo, sin duda el mejor operador móvil para Internet que hay ahora mismo.

SPORE es mio!

Llevo años esperando este juego, y no es mentira, ya lo dije la última vez que hablé de Spore en mi blog. La expectación que ha creado es un tanto basta diría yo, pero creo que merece la pena.

Se puso a la venta el viernes pasado, 5 de Septiembre, y ¿cómo no? yo debía tenerlo el mismísimo día del lanzamiento. Así que fui a la FNAC al medio día y compré la Edición Galáctica, la de la foto. Preparé el portátil para la instalación del juego y de la expansión de “Comparten Piso” para Los Sims 2 (liberación de espacio, limpieza y defragmentación del disco duro). Pero, aunque parezca mentira, no es hasta un día después cuando empiezo a jugar.

Al principio sorprende lo bonita que es la pantalla principal del juego, con la galáxia en perspectiva. Al iniciar la vida en mi primer mundo todo es como lo esperaba, una bonita célula que evoluciona con nuevas “armas” y fagocita algas y otros organismos.


Tras jugar unos minutos se consigue evolucionar a criatura pluricelular, y después a tribu… quizá demasiado rápido… pero mientras vas jugando ves que cada estado de evolución es más largo que el anterior, y yo que soy un poco maníaco perfeccionista intento conseguir todas las evoluciones comerciar con todos los vecinos o derrotar a todos los rivales, así que se me hace más largo. Ayer llegué a la última fase de la evolución, la galáctica en la que conquistas el espacio, pensé que serían tres o cuatro sistemas solares con dos o tres planetas cada uno… pero no, son muchísimos sistemas solares con distintos planetas y satélites, especies y civilizaciones.

Además, el juego tiene logros como los de Xbox360 (o trofeos como en PlayStation3) que te dan ventajas durante el juego, como ventajas en la próxima evolución o nuevo armamento.

Engancha, el juego engancha… estoy ahora mismo en mi trabajo en un break que me estoy tomando, y estoy deseando que llegue la hora de almorzar para jugar un poquito más. Fijate si engancha, que no he probado Los Sims 2: Comparten Piso, una expansión esperada también desde hace algo de tiempo.

Ya quedan solo 40 minutos… xD