WTF SimCítico

Regiones

Esta es una de las mayores paranoias que me rondan por la cabeza desde hace mucho tiempo.

Soy adicto al juego SimCity 4 (no al Societies, que me parece demasiado City Life), ver crecer mi nación y controlar su economía me fascina. Lo tengo desde que salió y no me canso de jugar.

Recuerdo cuando lo estrené, como todo niño con videojuego estilo Sims lo primero que haces es crear un país imitando el propio, una familia adoptando tu apellido o una ciudad con el nombre de tu localidad. Por ello, creé una nación con el nombre de mi barrio, Bellavista, cogiendo de mapa un terreno descargado de la web de intercambio de SimCity.com que tenía un ligero parecido con la Península Ibérica.

Después, bicheando los archivos de configuración de las regiones, cambié el título de la región predeterminada del juego de “SimNation” a “Timbuktú” (en castellano Tombuctú, ciudad perteneciente a Mali), una palabra que usaba mi madre cada vez que quería decir “muy lejos”, en frases como “como rompas la copa de cristal de bohemia te doy tal patada en el culo que llegas a Timbuktú“.

Jugaba sin parar todos los fines de semana (mis padres no me dejaban jugar entre semana por los estudios) hasta que Windows empezó a petar y tuve que formatear. Hice una mala copia de seguridad y me olvidé de adjuntar Mis Documentos, donde se guardaban mis barrios de Los Sims 2 y mis regiones de SimCity 4.

Tuve que reinstalar el juego y empezar de nuevo. Para mi sorpresa las regiones “Timbuktú” y “Bellavista” estaban ahí, vacías pero estaban. Lo asocié a un mal formateo, por aquel entonces mis conocimientos de informática eran escasos. Sin embargo, cada vez que formateaba y reinstalaba el juego las regiones seguían ahí, vacías. Incluso cambié mi sobremesa por el portátil y aparecían cada vez que reinstalaba.

Nunca le pude dar explicación. Pero lo más extraño estaba por llegar.

Ayer, hablando con un amigo por Skype descubrimos que teníamos en común esa adoración por los juegos de ciudades, construcción, arquitectura y economía (básicamente todo lo Sim), pero él se había quedado atrasado, jugando a SimCity 3000. Cuando le enseñé las novedades (del año 2003 creo) que aportaba la siguiente versión de la saga, sencillamente flipó. Corriendo consiguió una copia (que no se la otorgué yo ni ningún conocido) e instaló el juego. Seguíamos por Skype y riéndose me dice “Anda! Hay una región en el juego que se llama como tu barrio!”. Me quedé a píxeles. Le pregunté cómo se llamaba la región principal y me contestó “Timbuktú”.

Ahora que alguien tenga huevos de explicar porqué regiones que he creado o renombrado yo personalmente parecen estar “dentro” de los CDs de instalación del juego y su expansión “Rush Hour”, ya que le aparece a más gente. No tiene lógica ninguna.

WTF x1000

PD: Y estoy seguro de que las creé yo al 300%.

PD2: “FarmVille” la creé mucho antes de que saliera el juego del Facebook xD.

Buenos días para quien los tenga

Incendio

Acabamos de despertar sobresaltados por mi madre que gritaba, al principio me asusté pensando que algo le pasaba al pequeño recién operado pero medio segundo después entró mi padre en mi habitación diciendo que había humo, que olía a quemado que buscara a ver si cualquiera de mis gadgets estuviera ardiendo. Cuando consigo abrir los ojos (me había encendido la luz) mi cuarto estaba lleno de humo y, efectivamente, apestaba a plástico quemado. Cortamos la corriente como locos y cuando vamos a llamar a los bomberos vemos que el humo negro entra a expuertas por los conductos del aire acondicionado del techo.

Llamamos al vecino de abajo, que estaban dormidos, y resulta que el aparato de aire que tienen colocado en el baño le habían salido ardiendo los cables. Si mi madre no llega a despertarse nos asfixiamos y salimos ardiendo todos. Estamos todos con las narices negras, paños húmedos en la nariz. Mi tía ha venido a por mi hermano pequeño (o se ha teletransportado porque no es normal lo poco que ha tardado), que estaba temblando al vernos a todos tan alterados.

Hay gente que tiene una pedrá’ dá’, no han querido llamar ni a los bomberos, han quitado los cables y han abierto su casa para ventilar.

Nos queda un día de mal olor y tos.

Buenos días.

La sinceridad no es buena

verdadDesde pequeños nos educan con los valores etiquetados de “buenos”: compañerismo, decencia, humildad, sinceridad… Están en los libros, en las moralejas de películas y series de televisión, en los murales que nos obligan a hacer nuestras profesoras de parvulario, en las campañas políticas de los payasos de la tele, en general en todos lados.

Hemos aceptado esos valores como nuestros e indispensables para una vida digna (con pequeños deslices pero indispensables igualmente), pero ¿es lo puramente correcto? Supuestamente valores como estos nos ayudan a conseguir la felicidad.

Voy a empezar a creer en el karma y en que hice algo muy malo en mi anterior vida, ya que cada vez que practico alguno de estos valores con buenas intenciones me sale el tiro por la culata. Sobre todo con la sinceridad.

Siendo sincero haces mejores amigos, sacas mejores notas, te llevas mejor con tus padres, eres más listo, te vuelves más fuerte, te crece la polla y demás cosas que nos venden como teletienda. Pues qué quieres que te diga, pero no veo esos resultados por ningún lado. Si una amiga te pregunta “Me hace gorda esta camisa a cuadros?”, le vas a contestar “No, te queda genial!” porque si le dices “Pareces una leñadora” te ganas un mosqueo de al menos una semana. Pensándolo bien da igual, se mosqueará de todas maneras cuando sus amigas le digan lo fea que es la camisa y te eche a ti las culpas de haberla comprado.

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¡¡Vuelvo a tener trabajo!!

newjob¡Por fin! Me ha costado 5 meses volver a conseguir trabajo. Parece ser que al comenzar la crisis y multiplicarse la bolsa de parados las empresas protegían sus valiosos puestos libres con ofertas de empleo que requerían de experiencia y estudios exageradamente elevados. Tranquilamente podían solicitar personas tituladas en el manejo de mercancías peligrosas para llevar cafés en una oficina (ojo, el café puede quemar).

Infojobs está que echa humo, y me he inscrito a decenas de ofertas, desde puestos como administrador de sistemas hasta vendedor de helados (la cosa está mal, ¿qué le voy a hacer?). Pero la mayoría de las veces esas ofertas quedaban congeladas y no recibía noticias de la empresa, y han quedado como basurilla en el panel personal de la página web. Otras se limitan a llamarme, preguntarme disponibilidad y desearme suerte, o a realizar entrevistas vía teléfono. Sólo unas pocas me llamaron para entrevistas reales, entre ellas la FNAC, pero en ninguna parecía ser lo suficientemente bueno. Además, extralamente la duración de las distintas entrevistas iba en descenso, la primera duró 20 minutos, la siguiente 15, después 10… Inquietante cuando menos.

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Familia e Internet

La abuela en Internet

Para hablar de mi familia podría hacer un monólogo estilo Daniel Rovira narrando decenas de situaciones para recordar (taperwé, taperwé, taperwé, taperwé, taperwé…), pero nunca imaginé que podría intercalar la palabra “Internet” y “mis padres” junto con el verbo “usar” conjugado en una misma frase.

Ellos siempre han sido un poco tecnófobos, pero de distinta manera: mi madre es esa persona que se acerca a un ordenador sólo para quitarle el polvo y si por error lo enciende no duda en llamarte estés donde estés como si hubiera activado la cuenta atrás de una bomba nuclear. Sin embargo, a mi padre siempre le han llamado la atención los avances, gadgets y juguetitos propios de revista Muy Interesante. Pero en un viaje a Madrid pulsó accidentalmente un botón en la cámara digital que provocó la aparición del mensaje “No pictures” y le cogió miedo a todo cacharro con botones que no sea el mando a distancia de la TV.

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