Próximo experimento: Nano ITX (Via o Intel Atom)

Hace un par de años no disponía de ordenador portátil, en mi habitación reinaba un ordenador de sobremesa con una preciosa pantalla Samsung SyncMaster 901n de 19 pulgadas, un bonito teclado fino Genius, un realmente ergonómico ratón inalámbrico NGS, y un potente sistema de Dolby Digital Creative InspireDigital 5500 entre otros muchos cacharros. Todo ello en colores negro y plateado, bajo el mando de una horrenda semitorre ATX blanco crudo de bajo coste, con un procesador AMD AthlonXP 1900+ muy propenso a calentarse, perfecto para realizar barbacoas en verano (tenía que abrirlo y ponerlo bajo el climatizador ¬¬).
Poco después de iniciar el curso de informática me cansé, ya que el correr de varias máquinas virtuales, un compilador de C++ y las últimas herramientas en análisis de redes hacían que la CPU se calentara a los 5 minutos de iniciarse el sistema (sin exagerar) y se colgara. Así que me compré una moderna carcasa negra con un amplio ventilador lateral de 25cm de diámetro y otro de tamaño estándar en el frontal pero con un neón azul. Lo primero que pensé al montarla es el tremendo estruendo que haría el gran ventilador, pero para mi sorpresa fue el que más flujo de aire generaba y el más silencioso hasta funcionando a máxima potencia, no se escuchaba más que un leve soplo si te ponías cerca de la torre.

Pero el sistema tenía los días contados, la placa base llevaba fallando de forma irregular bastante tiempo, por lo que era cuestión de semanas que muriera. Aún así aguantó lo suficiente como para que me diera tiempo a comprarme el ordenador portátil y el antiguo quedó abandonado.

Por necesidad (avería del cargador del portátil) tuve que usar el ordenador antiguo, pero, obviamente, no funcionaba. Decidí sacrificarlo de mala manera, extraje el procesador, la RAM, los discos duros y las tarjetas de expansión que aún funcionaban, y el resto sufrió mi destornillador, DVD-RW, gráfica, placa base… lo que no pude desmontar por tornillos lo hice a punzadas. Quedó reducido a chatarra electrónica que llevé a un punto limpio.


Como resultado tengo una torre vacía con su fuente de alimentación. Siempre he querido tener un pequeño ordenador de bajo consumo, con un disco duro de 2,5 pulgadas de bajo rendimiento que usaría como cliente de descargas y servidor multimedia en mi casa (ideal para mi PS3). He encontrado una página (www.mini-itx.com) que vende placas de reducido tamaño y consumo con micro incorporado a un precio más o menos aceptable, así que lo más seguro es que acabe pillándome una.

Lo ideal sería una Pico-ITX con un procesador VIA de 500 MHz, memoria Compact Flash para el sistema operativo, unos 256 o 512 de RAM como mucho y un disco duro SATA, lo cual significaría un consumo mínimo. El problema es que una placa tan pequeña no puedo colocarla en mi torre, ya que el factor de forma me la dejaría colgando de un único tornillo. Por ello, me decantaré por una Nano-ITX con procesador VIA de bajo rendimiento.

Estos componentes los montaré dentro de mi semi-torre ATX, pondré el ventilador grande en baja potencia y listo, un sistema silencioso, económico y más que suficiente para funcionar como servidor multimedia.

De HDMI a VGA, experimento fallido…


Todo empezó al segundo día de usar mi flamante PlayStation3: ojos enrojecidos, vista cansada, dolores de cabeza… y todo ello tras jugar una única hora. ¿El problema? no es culpa de la consola, ni muchísimo menos, sino del televisor CRT de 14 pulgadas donde estoy usándola y sus 60Hz de refresco de imagen (lo se, se que es un desperdicio jugar a una consola de alta definición en semejante cacharro prehistórico, pero no me llega el dinero para comprarme un Full HD).

Para colmo, resulta que tengo un monitor TFT inutilizado que me compré para mi antiguo ordenador de sobremesa (el cual murió). Se trata de un bonito Samsung SyncMaster 901n de 8 milisegundos de refresco y una buena calidad de color que me costó alrededor de 220€ en los tiempos de la explosión de los TFT (estaba de oferta en El Corte Inglés).

Entonces hace poco me pregunté “¿no será mejor ver la PS3 en este monitor que es considerablemente más grande?” estaba el problema de que los colores se aprecian mejor en un CRT que en ese TFT en concreto, pero me importaba poco con tal de no tener que destrozarme la vista. El inconveniente surgió cuando recordé el porqué del “bajo” precio de este monitor: no trae DVI, sólo VGA. La consola sólo acepta cables HDMI, Vídeo Compuesto, AV/SCART o S-Video, de manera que me las tenía que ingeniar para buscar un adaptador.

Al principio me intenté informar sobre la conversión de AV/SCART a VGA y no encontré nada; después de Vídeo Compuesto a VGA y encontré un aparato voluminoso y feo que costaba sobre 80€, a lo que había que sumar el carísimo cable de Vídeo Compuesto; tras descartarlo, de HDMI a VGA y tampoco apareció nada viable; y finalmente de HDMI A DVI y de DVI a VGA, adaptadores que tenía claro que existían.

HDMI se dice que es exactamente igual que DVI pero añadiéndole transmisión de audio en alta definición y en un conector más pequeño, por lo que la conversión del primero al segundo se puede hacer con un sencillo adaptador con la consiguiente pérdida del audio (no pasa nada puesto que en la PS3 lo puedes configurar independientemente, yo lo tengo por fibra óptica al sistema Dolby Digital). El inconveniente viene con el paso de DVI a VGA, es decir, de un formato principalmente digital a una señal analógica.

DVI tiene distintas versiones, cuyas diferencias radican en el tipo de señal que emiten (digital o analógica) y si son SingleLink o DualLink, cosa que en realidad nos importa poco. Para transformar el conector HDMI compré un adaptador cuyo DVI era DVI-D, es decir, digital, por lo que se usa un transmisor llamado TMDS para la señal. El adaptador DVI-VGA que adquirí no realiza conversión de señal digital a analógica, por lo que intenta enviarle la señal tal y como llega a mi monitor, y este al no detectar el transmisor analógico, denominado RAMDAC, no se activa y se queda la pantalla en StandBy.

Para resumir: HDMI envía una señal digital que no hace falta ni volver reodificar para DVI digital (DVI-D vía TMDS), pero para pasar de DVI-D a VGA necesitamos un adaptador que cambie la señal digital a analógica (transmisión de TMDS a RAMDAC), el cual costará un número “X” de euros que no tengo ganas ni de buscar.

Lo mejor: comprarse una televisión de generosas proporciones con conector HDMI. Yo estoy buscando uno de hasta 23 pulgadas, más no porque tengo que colocarlo en mi escritorio. Podría colgarlo de la pared y comprarme uno más grande pero seguramente sufriría de tortícolis al jugar con el volante Logitech G25 en el escritorio y mirar hacia el televisor colgado de la pared.

Eliminar kernels antiguos en Ubuntu, hagámos limpieza

Una de las cosas que más me gusta de Linux es su sistema de actualizaciones. Muchos amantes de Windows atacan a la comunidad linuxera argumentando que el Gestor de Actualizaciones de un linux muestra updates con mayor frecuencia que el del sistema operativo de Microsoft, intentándo que esto sea una razón para decir que “Linux no es más seguro que Windows” (y una leche).

La razón por la que hay tantas actualizaciones es porque la mayoría de los programas que hayamos instalado en un sistema linux utilizan el gestor del sistema para sus propios updates, de manera que no debemos actualizar manualmente las aplicaciones o tener un Updater por cada programa que usemos (como pasa en Windows), está todo centralizado.

Otra ventaja son las actualizaciones de kernel. Al sustituir el núcleo, el corazón, del sistema añadimos soporte para nuevo hardware de forma nativa, se reparan bugs y se consigue un sistema en general más estable. El problema es que estas actualizaciones se comen el espacio del disco bastante rápido, ya que el paquete de descarga está entre 20 y 40 megabytes, y una vez instalado supera los 100 megas.

Podemos realizar una limpieza de kernels antiguos para liberar espacio, pero tenemos que tener en cuenta de que una vez suprimidos, si la última versión instalada falla… la llevamos clara. Por eso, antes de desinstalar nada debemos estar seguros de que la versión que vamos a dejar funciona correctamente.

A mi, personalmente, la semana pasada me ocurrió que instalé un nuevo kernel para Ubuntu (2.6.24-19.21), al principio todo bien, pero sin saber por qué a veces se colgaba el sistema teniendo que reiniciar el portátil por la fuerza bruta. Por suerte, la comunidad linux se mueve rápido y hoy mismo se ha lanzado la versión 2.6.24-19.34, que de momento parece que ha solucionado mis problemas.

Una vez estemos seguros de que deseamos hacer nuestra pequeña limpieza lo primero que debemos hacer es mostrar la lista de kernels que poseemos, para ello usamos el comando } P { margin-bottom: 0.21cm } –>sudo dpkg -l | grep linux-image. Se nos mostrará una lista como la siguiente:

Tras localizar cuál es exactamente el que deseamos fulminar, lo hacemos purgándolo como si de un paquete cualquiera se tratase, con el comando sudo apt-get purge donde sustitulle al nombre completo del que queremos elminar, por ejemplo linux-image-2.6.24-16-generic.

Se nos avisa del espacio en disco que se va a liberar y se elimina normalmente. Tras reiniciar observamos que el menú de arranque de GRUB ha sido modificado, por lo que si tenemos alguna partición Windows, o nuestro propio menú personalizado, debemos retocarlo de nuevo.

Por ejemplo, para agregar la detección de una primera partición Windows añadiríamos lo siguiente al final del archivo /boot/grub/menu.lst

title Windows XP
root (hd0,0)
makeactive
chainloader +1

Y listo, tenemos nuestro sistema limpito y funcionando correctamente.

Service Pack 3 me invita a usar Ubuntu

Desde siempre he sido usuario de Microsoft Windows, empecé con Windows 98 Second Edition en el año 2000, el cual destrocé varias veces ayudándome mucho a iniciarme en la informática (incluso me compré un manual de administración avanzada); emigré a Windows ME Millenium, del cual me arrepiento ya que fue el sistema más inestable jamás sufrido por mi antiguo ordenador de sobremesa; y finalmente di un salto por encima de Windows 2000 pasando directamente de ME a Windows XP, al principio con Home Edition, para pasar a Professional y desembarcar finalmente en Media Center Edition 2005.

Al llegar al módulo superior de Administración de Sistemas Informáticos apenas conocía que existían sistemas operativos más allá de Microsoft. Había probado una distribución Linux en un liveCD, concretamente Knoppix, que venía con una revista y la utilizaba únicamente en casos de que mis parciciones Windows fallaran para recuperar datos, pero nunca me dió por instalarme ninguna distro. Las primeras que saboreé en el curso fueron Debian y Mandriva Free en modo texto, me dieron un respeto enorme ya que los comandos de la consola Unix no me los sabía, pero le fui cogiendo el gustillo.

Poco después empezamos prácticas con Ubuntu, en su versión 5.10 o 6.04, un sistema que me pareció bastante agradable gráficamente gracias a Gnome. Meses más tarde conocí Beryl de mano de un amigo puesto en el tema que se lo instaló a su portátil, flipé con la agilidad con la que un Intel Celerom con gráfica integrada de hace años movía el cubo en 3D y los distintos efectos.

Envidié siempre a ese compañero por saber tanto de Linux y haberlo personalizado sin miedo. Yo nunca tuve cojo*** de tocar linux para no matar mi ordenador.

Hasta ahora…

Hace unos meses comencé a trastear con una distribución de Ubuntu 7.10 que pedí a Canonical, por aquello de que traía la nueva versión de beryl, CompizFusion, de serie y soporte mejorado para ordenadores Dell. Durante un buen tiempo me estuve pegando chocazos contra la esquina de mi escritorio ya que cada vez que modificaba algo, al no saber, me cargaba la distribución y debía formatear y reinstalar el sistema, en ocasiones también las parciciones Windows. Ahora ya puedo decir que, gracias a la comunidad Linux en general y la hispana de Ubuntu en particular, puedo defenderme en este sistema operativo.
He instalado Compiz, modificado drivers, instalado plug-ins, aplicaciones, betas, actualizado y eliminado kernels… e trasteado Ubuntu entero y aquí está, cada vez funciona mejor.

Va tan bien, es tan bonito y tan seguro que cada vez veo más cerca la eliminación de mis particiones de XP Media Center y Professional… si no fuera porque los juegos no son compatibles con esta plataforma migraría mi sistema definitivamente a Ubuntu. Esto es ayudado por los pantallazos azules que me da la partición de XP Professional y los cuelgues que tiene XP Media Center desde que le instalé Service Pack 3.

Invito a todo aquel que esté harto de su ordenador con Windows a que pruebe Ubuntu o cualquier distribución Linux (yo he probado las anteriormente mencionadas mas Fedora, IPCop, Guadalinex, Suse y WifiSlax) e inauguro en mi blog un pequeño espacio en el que escribiré mis pequeñas intrusiones en este mundo con sencillos tutoriales HOWTO de mi propia cosecha ;) .

PD: No me importaría ver pantallazos azules si fueran todos como el de la foto… xD

Ya tengo Ubuntu 8.04 Hardy Heron!!


Esta mañana ha llegado a mi casa mi CD de Ubuntu 8.04 Hardy Heron, como no he entrado en casa hasta las 9 de la tarde… no lo he podido probar aún. Pero ya estoy averiguando como actualizar mi hermoso 7.10 Gutsy Gibbon.

¡Qué ganas! Adoro Linux, y más Ubuntu. La próxima semana posiblemente tengamos un curso de Linux en el trabajo y ¡¡me voy a apuntar seguro!!

Esta vez los de Canonical han sido rapidísimos, ha pasado poco tiempo desde que la distro salió al público y hoy me ha llegado de manera gratuíta en un paquete acolchado el CD original del Sistema Operativo y un set de 4 pegatinas :)

Voy a instalarlo que ya es hora!!