Simyo: lo mejor que hay en Internet Móvil

Adoro Internet, siempre lo he dicho y siempre lo reconoceré, sobre todo estoy enganchado al correo electrónico y mis noticias por RSS (Gmail y Google Reader respectivamente). Siempre quise poder llevarme eso a todos lados, fue en gran parte lo que me motivó a cambiar mi ordenador de sobremesa por un portátil. Al principio bien, muy feliz yo con mi flamante ordenador nuevo, pero cuando la espalda empezó a pasarme factura la cosa cambió de color y empecé a pensar en la posibilidad que aparecía por aquél entonces, Internet en el Móvil.

Al principio los precios eran prohibitivos, lo que hacía utópica la idea. Pero entonces aparecieron Yoigo y Simyo con interesantes tarifas. Finalmente, mucho después de la fundación de ambas me decidí por probar Simyo, ya que tenía mejores precios.

Aunque mucha gente decía que tendría problemas, la portabilidad de mi antiguo número Orange se realizó sin dificultad ninguna y la nueva tarjeta con 20€ de saldo gratis me llegó al poco tiempo vía correo certificado. Sólo faltaba configurar el teléfono con los puntos de acceso del nuevo operador y listo.

El terminal que usaría sería mi viejo Nokia 6600, del cual aproveché Symbian para instalar el navegador Opera ya que hablan muy bien de él y funciona mejor (hasta que llegue Firefox Mobile). Es un terminal GPRS por lo que la velocidad de conexión deja mucho que desear, pero suficiente para las páginas que necesito cargar.

Lo que más me asustaba era el volumen de datos que podría generar y el coste, pero rápidamente se me pasó el miedo gracias al navegador que uso y a que las páginas que más visito son de Google. ¿Qué tiene eso que ver? Opera Mobile y Opera Mini tienen un motor de renderizado de páginas excelente, que te permite elegir la calidad con la que cargar las imágenes (o no cargarlas directamente) para así poder ahorrar bastantes kilobytes de tráfico, y Google en su versión móvil hace exáctamente lo mismo, ajusta los contenidos de forma adecuada para la visualización en un teléfono: imágenes, tamaño de letra, colores y formatos que hacen que una página de alrededor de 200 kb pese únicamente unos 10 o 20 kb. Pensareis “buf las imágenes se verán de pena y te dejarás los ojos para leer texto“, pues no, las imágenes una vez comprimidas y redimensionadas siguen siendo visibles perfectamente e incluso puedes ampliarlas y el texto conserva formato y puedes ampliar o reducir el tamaño de fuente tanto como quieras.


Todo esto unido a que los costes de Simyo son realmente recucidos, y que cada poco tiempo los bajan aún mas, hace que la navegación por móvil sea real y me lleve mi viejo Nokia a todas partes. Por ejemplo, navegar y acumular un volumen de tráfico de 1 Megabyte sólo nos costara 0,09€ mas impuestos, si llegamos a superar los 11 MB en un día se nos cobra 0,99€ pero ya no se nos cobrará más nada hasta que no superemos los 100MB ese día. Si te pasas de ahí no gastas más de 5€ a no ser que sobrepases los 500MB, todo esto lo explica mucho mejor el propio operador en está página: Tarifas Simyo.

Es algo realmente difícil llegar a generar tanto tráfico en un sólo día. Yo hice el experimento navegando sin parar una jornada completa y no llegué a superar los 7 megas visitando Google Reader, Tuenti, Fotolog, Blogger y usando el servicio Messenger (Agile Messenger) y no he gastado más de 3€ y pico en tres meses de uso. Y quien diga que no tiene cobertura… que lo pruebe antes, yo sólo he perdido cobertura donde la pierde también mi teléfono Vodafone.

Definitivamente estoy deseando que pase mi contrato de permanencia con Vodafone para poder liberar el LG Viewty y disfrutar del 3.5G y la pantalla táctil para navegar con Simyo, sin duda el mejor operador móvil para Internet que hay ahora mismo.

SPORE es mio!

Llevo años esperando este juego, y no es mentira, ya lo dije la última vez que hablé de Spore en mi blog. La expectación que ha creado es un tanto basta diría yo, pero creo que merece la pena.

Se puso a la venta el viernes pasado, 5 de Septiembre, y ¿cómo no? yo debía tenerlo el mismísimo día del lanzamiento. Así que fui a la FNAC al medio día y compré la Edición Galáctica, la de la foto. Preparé el portátil para la instalación del juego y de la expansión de “Comparten Piso” para Los Sims 2 (liberación de espacio, limpieza y defragmentación del disco duro). Pero, aunque parezca mentira, no es hasta un día después cuando empiezo a jugar.

Al principio sorprende lo bonita que es la pantalla principal del juego, con la galáxia en perspectiva. Al iniciar la vida en mi primer mundo todo es como lo esperaba, una bonita célula que evoluciona con nuevas “armas” y fagocita algas y otros organismos.


Tras jugar unos minutos se consigue evolucionar a criatura pluricelular, y después a tribu… quizá demasiado rápido… pero mientras vas jugando ves que cada estado de evolución es más largo que el anterior, y yo que soy un poco maníaco perfeccionista intento conseguir todas las evoluciones comerciar con todos los vecinos o derrotar a todos los rivales, así que se me hace más largo. Ayer llegué a la última fase de la evolución, la galáctica en la que conquistas el espacio, pensé que serían tres o cuatro sistemas solares con dos o tres planetas cada uno… pero no, son muchísimos sistemas solares con distintos planetas y satélites, especies y civilizaciones.

Además, el juego tiene logros como los de Xbox360 (o trofeos como en PlayStation3) que te dan ventajas durante el juego, como ventajas en la próxima evolución o nuevo armamento.

Engancha, el juego engancha… estoy ahora mismo en mi trabajo en un break que me estoy tomando, y estoy deseando que llegue la hora de almorzar para jugar un poquito más. Fijate si engancha, que no he probado Los Sims 2: Comparten Piso, una expansión esperada también desde hace algo de tiempo.

Ya quedan solo 40 minutos… xD

Desmontar el portátil: sudor, paciencia y un poco de valor

Desde pequeño me ha gustado el destripar aparatos, abrirlos, verlos funcionar, quitarles alguna pieza y observar qué pasa para averiguar qué función tiene la pieza que tengo en la mano, ponerlos al límite de sus capacidades… Lo saben de primera mano los tres ordenadores de sobremesa que han pasado por mi escritorio y han sido víctimas de mi destornillador (y uno de mis móviles).
Creo que por ello me hice informático, para tener escusa para poder desmontar un cacharro a la mínima.

El único aparato que se me ha resistido siempre ha sido mi portátil, un Dell Inspiron 6400. Por lo delicado que es un portátil, lo máximo que me he atrevido a quitarle ha sido la batería, el módulo bluetooth y el disco duro. Tres cosas de fácil acceso (el bluetooth está situado en una tapadera oculta tras la batería).
El pobre tiene ya casi tres añitos y la vejez se empieza ha notar. Lo más evidente no son los rayones, lo tengo cuidado y apenas tiene, ni la pintura, sino las bisagras de la pantalla. Tras tanto tiempo de uso continuo en casa, en el instituto, el trabajo y a veces también en casa de mis amigos, es normal que la pantalla empiece a resentirse. Le envié una consulta al servicio técnico de Dell preguntando por lo que me podría costar un cambio de las bisagras y el tiempo que tardaría en ser reparado. Al par de días me contestaron con un mail en el que me invitaban a hacer bricomanía, como, obviamente, el portátil no está en garantía me dicen que podría intentar desmontar la placa de plástico que hay justo bajo la pantalla y apretar los tornillos que fijan la LCD.

Aunque estaba deseando coger el destornillador, la importancia que tiene este ordenador para mi vida personal y laboral (ya no el ordenador en sí, sino la información que posee) me hacían rechazar la idea de someterlo a cirugía.

Pero hoy me he sentido optimista en mi trabajo rodeado de técnicos. Así que a primera hora cogí la caja de herramientas dispuesto a desmontar el Inspiron. Cuando empiezan a llegar a la oficina mis compañeros me miran y me preguntan “¡¿pero qué haces?!” con cara de susto, todos me desean suerte y me dicen que si consigo que funcione después de esto es que tengo los cojones bien puestos.


Ya no hay marcha atrás, aunque mis compañeros no se hayan atrevido a desmontar sus portátiles, yo lo necesito xD. Hundo el destornillador en la pletina preparada para hacer palanca y levantar la parte superior de la plataforma. Suenan crujidos por todos lados y empiezo a sudar, el acojone es evidente. El plástico es demasiado flexible y me da miedo que al tirar se rompa, así que voy buscando sitios donde apoyar de nuevo el destornillador y hacer palanca. Tras un último “crack” se desprende sin dificultad y me deja ver la botonera principal, los indicadores LED y las bisagras.

Como me dijeron en el mail, los tornillos habían dado un poco de sí y estaban levantados un milímetro. Al apretarlo la pantalla se mueve un poco menos, pero muy poco, así que tendré que pedir presupuesto a Dell para la reparación.

Una vez que veo el portátil un poco desmontado… ¿por qué no acabar con lo que he empezado? No iba a desconectar la pantalla ni en broma, pero el teclado… podría quitarlo y verle las entrañas. Un par de tornillos fuera, otro par de pletinas abiertas haciendo palanca y listo, teclado suelto. El conector es plano con una conexión por clip, al principio tiro a ver si se desprende como las conexiones IDE de los discos duros, pero está demasiado duro. Me da por introducir la uña y se levanta una tapita que deja libre el cable y permite su fácil inserción después.

Al retirar el teclado lo primero que se me ocurre hacer es volcar el portátil y sacudirle el poquito de polvo acumulado (me esperaba mucho más, pero apenas tenía alguna motita (de algo sirve pasarle la aspiradora cada dos o tres semanas). Limpio las teclas con alcohol y una brocha para quitarle algo de arena que se quedó incrustada cuando estuve en La Barrosa.

Por último veo el módulo WiFi situado en una ranura bajo la parte derecha del teclado, esa parte que tanto se calienta cuando lleva un rato funcionando. Me dan ganas de extraerlo pero tiene unos cables conectados de forma extraña, parecida a los cables de una batería de automóvil, así que mejor dejarlo donde está.

Volver a conectar todo, cerrar tapas, apretar tornillos, colocar batería y voilá, arranca y funciona bajo un poquito de asombro de mis compañeros, que se esperaba que por mi inexperiencia no funcionara todo a la primera.

Lo próximo… buscar la placa base…