#SindeJodete

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Ufff… hemos sufrido y sabemos que no será la última vez, pero hoy podemos jactarnos de que la polémica Ley Antidescargas de la ministra de cultura ha sido rechazada.

Por ello celebrémoslo a nuestra manera ;) Yo lo hago reviviendo mi antiguo blog desde la recién instalada aplicación de WordPress para Android.

Coged fuerzas porque queda mucho por andar.

WTF SimCítico

Regiones

Esta es una de las mayores paranoias que me rondan por la cabeza desde hace mucho tiempo.

Soy adicto al juego SimCity 4 (no al Societies, que me parece demasiado City Life), ver crecer mi nación y controlar su economía me fascina. Lo tengo desde que salió y no me canso de jugar.

Recuerdo cuando lo estrené, como todo niño con videojuego estilo Sims lo primero que haces es crear un país imitando el propio, una familia adoptando tu apellido o una ciudad con el nombre de tu localidad. Por ello, creé una nación con el nombre de mi barrio, Bellavista, cogiendo de mapa un terreno descargado de la web de intercambio de SimCity.com que tenía un ligero parecido con la Península Ibérica.

Después, bicheando los archivos de configuración de las regiones, cambié el título de la región predeterminada del juego de “SimNation” a “Timbuktú” (en castellano Tombuctú, ciudad perteneciente a Mali), una palabra que usaba mi madre cada vez que quería decir “muy lejos”, en frases como “como rompas la copa de cristal de bohemia te doy tal patada en el culo que llegas a Timbuktú“.

Jugaba sin parar todos los fines de semana (mis padres no me dejaban jugar entre semana por los estudios) hasta que Windows empezó a petar y tuve que formatear. Hice una mala copia de seguridad y me olvidé de adjuntar Mis Documentos, donde se guardaban mis barrios de Los Sims 2 y mis regiones de SimCity 4.

Tuve que reinstalar el juego y empezar de nuevo. Para mi sorpresa las regiones “Timbuktú” y “Bellavista” estaban ahí, vacías pero estaban. Lo asocié a un mal formateo, por aquel entonces mis conocimientos de informática eran escasos. Sin embargo, cada vez que formateaba y reinstalaba el juego las regiones seguían ahí, vacías. Incluso cambié mi sobremesa por el portátil y aparecían cada vez que reinstalaba.

Nunca le pude dar explicación. Pero lo más extraño estaba por llegar.

Ayer, hablando con un amigo por Skype descubrimos que teníamos en común esa adoración por los juegos de ciudades, construcción, arquitectura y economía (básicamente todo lo Sim), pero él se había quedado atrasado, jugando a SimCity 3000. Cuando le enseñé las novedades (del año 2003 creo) que aportaba la siguiente versión de la saga, sencillamente flipó. Corriendo consiguió una copia (que no se la otorgué yo ni ningún conocido) e instaló el juego. Seguíamos por Skype y riéndose me dice “Anda! Hay una región en el juego que se llama como tu barrio!”. Me quedé a píxeles. Le pregunté cómo se llamaba la región principal y me contestó “Timbuktú”.

Ahora que alguien tenga huevos de explicar porqué regiones que he creado o renombrado yo personalmente parecen estar “dentro” de los CDs de instalación del juego y su expansión “Rush Hour”, ya que le aparece a más gente. No tiene lógica ninguna.

WTF x1000

PD: Y estoy seguro de que las creé yo al 300%.

PD2: “FarmVille” la creé mucho antes de que saliera el juego del Facebook xD.

Buenos días para quien los tenga

Incendio

Acabamos de despertar sobresaltados por mi madre que gritaba, al principio me asusté pensando que algo le pasaba al pequeño recién operado pero medio segundo después entró mi padre en mi habitación diciendo que había humo, que olía a quemado que buscara a ver si cualquiera de mis gadgets estuviera ardiendo. Cuando consigo abrir los ojos (me había encendido la luz) mi cuarto estaba lleno de humo y, efectivamente, apestaba a plástico quemado. Cortamos la corriente como locos y cuando vamos a llamar a los bomberos vemos que el humo negro entra a expuertas por los conductos del aire acondicionado del techo.

Llamamos al vecino de abajo, que estaban dormidos, y resulta que el aparato de aire que tienen colocado en el baño le habían salido ardiendo los cables. Si mi madre no llega a despertarse nos asfixiamos y salimos ardiendo todos. Estamos todos con las narices negras, paños húmedos en la nariz. Mi tía ha venido a por mi hermano pequeño (o se ha teletransportado porque no es normal lo poco que ha tardado), que estaba temblando al vernos a todos tan alterados.

Hay gente que tiene una pedrá’ dá’, no han querido llamar ni a los bomberos, han quitado los cables y han abierto su casa para ventilar.

Nos queda un día de mal olor y tos.

Buenos días.

La sinceridad no es buena

verdadDesde pequeños nos educan con los valores etiquetados de “buenos”: compañerismo, decencia, humildad, sinceridad… Están en los libros, en las moralejas de películas y series de televisión, en los murales que nos obligan a hacer nuestras profesoras de parvulario, en las campañas políticas de los payasos de la tele, en general en todos lados.

Hemos aceptado esos valores como nuestros e indispensables para una vida digna (con pequeños deslices pero indispensables igualmente), pero ¿es lo puramente correcto? Supuestamente valores como estos nos ayudan a conseguir la felicidad.

Voy a empezar a creer en el karma y en que hice algo muy malo en mi anterior vida, ya que cada vez que practico alguno de estos valores con buenas intenciones me sale el tiro por la culata. Sobre todo con la sinceridad.

Siendo sincero haces mejores amigos, sacas mejores notas, te llevas mejor con tus padres, eres más listo, te vuelves más fuerte, te crece la polla y demás cosas que nos venden como teletienda. Pues qué quieres que te diga, pero no veo esos resultados por ningún lado. Si una amiga te pregunta “Me hace gorda esta camisa a cuadros?”, le vas a contestar “No, te queda genial!” porque si le dices “Pareces una leñadora” te ganas un mosqueo de al menos una semana. Pensándolo bien da igual, se mosqueará de todas maneras cuando sus amigas le digan lo fea que es la camisa y te eche a ti las culpas de haberla comprado.

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Arturo Pérez-Reverte: Amor Gay

gaylove

Por segunda vez en mi blog tengo el honor de citar un texto del autor de renombre Arturo Pérez-Reverte. Éste también es un artículo periodístico de actualidad pero esta vez no trata sobre economía o guerras, al menos no de guerras armadas.

Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminado por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado. Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios. (más…)